S.O.S. Sufro una Crisis de Liderazgo

Aquellos que lideran equipos y los lideran bien, no están exentos de sufrir crisis de liderazgo. Es más, si eres Líder y nunca has sufrido ninguna de estas crisis, puede que te convenga revisar tu capacidad de autocrítica. Pero ese es otro tema.

Si ya has pasado alguna que otra vez por ese estado sabes de que te hablo y si estás actualmente en ello, ante todo no pierdas la calma. Seguro que has oído aquello de que detrás de una crisis siempre existe una oportunidad y esta no va a ser diferente si sabes aprovecharla.

Para ello permíteme que te de algunas claves: 

  1. ACEPTA LA CRISIS. Y acéptala sin excusas. ¿ Qué te quiero decir con ésto? Que una cosa es pararse, aceptar que no estás en tu mejor momento y otra muy distinta es que te pares a buscar quién o qué tiene la culpa de tu malestar. Lo primero funciona, lo segundo no sirve absolutamente de nada. Aceptar es respirar profundo, confiar plenamente en que no te vas a sentir así siempre, respetarte, saber que hasta las personas que más admiras pasan por momentos de crisis y salen fortalecidas. Aceptarla significa no dejar de creer en ti.
  2. DETECTA TUS PENSAMIENTOS SOBRE ELLA Y MODIFÍCALOS. Esto te lo explico con ejemplos: Imagina que te das cuenta que estás continuamente escuchando tu voz interior diciendo que no vales nada, que te equivocaste de profesión, que ya no sirves para dirigir un equipo y otras muchas cosas sin sentido. ¿ Te suena? Ok. Pues coge papel y lápiz  y escribe eso que te estás diciendo, sin adornos, textual. Luego léelo e imagina que te lo dice otra persona. Duele, ¿ Verdad? Pues aquí está lo bueno, como no es otra persona quien te lo dice sino tú mism@, tienes el poder absoluto para modificarlo. Y lo escribes también. Por ejemplo: – No valgo nada ( – Valgo mucho y no pasa nada si no estoy siempre al 100%). – Me equivoqué de profesión ( – Me gusta mi profesión, me aporta muchas cosas buenas…). – Ya no sirvo para dirigir un equipo ( – Mi experiencia me demuestra que si sirvo para dirigir un equipo).
  3. HAZTE PREGUNTAS PODEROSAS Y ENCONTRARÁS RECURSOS. Ejemplos de buenas preguntas: ¿ Qué actividades del día a día me resultan más llevaderas? ¿ Qué puedo delegar y no estoy delegando? ¿ Qué momentos del día me siento peor? ¿ Qué puedo hacer distinto en esos momentos? ¿ Qué tareas me roban el tiempo y no son productivas? ¿ Qué música me motiva para empezar el día? ¿ Qué frase me puede ayudar a subir mi estado de ánimo? ¿ Cuál puede ser un primer paso para salir de esta situación?  Escríbelas también y toma tu tiempo. Incluso si te lo puedes permitir, elige un lugar cerca de la naturaleza para sentarte a escribirlas y reflexionar sobre ellas. Y deja el reloj en casa.
  4. TOMA ACCIÓN: Una vez hechas las preguntas, con calma, a solas, ahí en contacto con la naturaleza  y completamente centrad@ en ellas, ya puedes decidir que vas a hacer a partir de hoy. Escribe la acción concreta, escribe cuándo vas a empezar, escribe cuando vas a tener la acción completada y así con cada una de las acciones que se te ocurran.

Ya tienes un plan, ahora confía en tí y da el primer paso. A ese paso le seguirán todos los demás y si no te encuentras actualmente con fuerzas para caminar sol@, para eso estamos los Coaches, para acompañarte cuando lo necesites.

Te deseo mucha suerte. 😉

Deja un comentario

Comparte el articulo en:

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on email
Share on whatsapp

También te puede interesar

5 C’ DEL TRABAJO EN EQUIPO

Aunque la regla de las 5 C’ del trabajo en equipo es ya sobradamente conocida, siempre es bueno parar, leer, reflexionar y ser sincer@ con un@ mism@. No importa si eres el líder del equipo o lo es otra persona. Te recomiendo pues, hacerte estas preguntas: ¿ Estoy trabajando con mi equipo teniendo en cuenta